jueves, 18 de marzo de 2010

EL MISAELITO SALTARIN

El enanin dandole duro al baile del conejo saltarin

miércoles, 10 de marzo de 2010

HISTORIAS DEL ABUELO: EL CONEJO Y EL LOBO



Había una vez un conejito, el cual siempre comía zanahorias en una parcela, cada noche salía y arrancaba unas zanahorias para comérselas allí mismo y otras para llevar.

Un día el dueño de la parcela, cansado de que sus zanahorias se desparecieran, le preguntó a un amigo qué podía hacer, el amigo le sugirió que dejara las puertas de la parcelas abiertas, pues algún depredador podría entrar y eliminar a quien estuviera robando su cosecha.

Así pasó, el campesino dejó la puerta abierta de la parcela al retirarse. Al meterse el sol un lobo pasaba por la parcela y vio que estaba abierta la puerta y rápida y sigilosamente entró y se agazapó entre las hierbas.

Como ya era costumbre, el conejito salio de su madriguera y empezó a comer, el lobo lo vio y pensó que si lo dejaba terminar de comer estaría más gordito y mas sabroso.

Casi al terminar de comer el lobo salió de entre los arbustos y dijo: conejo, te voy a comer. – No, no me comas lobo- contestó el conejo, - si no me comes te llevo a comer chicharrones.

-Mmmm chicharrones, tengo mucho que no como chicharrones.

Entonces el lobo le dijo al conejito que no se lo comería, que esperaría para comer el delicioso manjar que son los chicharrones. El lobo no sabia ni de qué eran los chicharrones, si de puerco, si de res, si de cuero de gallina o de cuero de zancudo, pero el hecho de imaginarse comiéndose sus chicharrones, lo hizo cambiar de antojos.

Salieron de madrugada, se oía el cantar de los gallos, el conejito y el lobo caminaron vario rato hasta ke llegaron a un árbol grande y seco que tenía un agujero oscuro del cual salían ruidos parecidos a los zumbidos. Escucha – dijo el conejo, - los chicharrones están hirviendo, ya me voy pero no metas la mano por que te quemas.

El conejito salio corriendo a perderse mientras el lobo esperaba con ansias sus chicharrones, luego de dos horas se desesperó y dijo: “estos chicharrones nomás no están”. Y metió la mano. El lobo sintió que la mano le ardía pero no como cuando se quemaba sino como unos fuertes piquetes y para saber qué era lo que le picaba, metió la cabeza, o grandísimo error, de inmediato salieron montones de abejorros cola amarilla y lo rodearon, el lobo quiso salir corriendo pero al picarle los abejorros en los ojos cayó de un tropiezo, y allí amaneció: ciego ya dolorido, boleado por tanto piquete.

Pasaron varias semanas hasta que el lobo se compuso y fue a buscar al conejo, lo encontró en el mismo lugar.

- Conejo, me engañaste, te voy a comer.
- porqué lobito, no te gustaron los chicharrones.
- no, me fue de la patada.
- No te esperaste a que se enfriaran verdad. Vamos, te voy a a llevar a que comas queso.

El conejo llevó a lobo a un cerro muy alto en el cual había un barranco, de allí se “divisaba” un lago en lo profundo, y en el lago se reflejaba la luna.

E lobo pronto saltó y cayó al agua, nado al fondo y nada más sacó lodo.

Al salir del agua el lobo vio la luna y se dio cuenta que otra vez había sido engañado. También vio que la luna escondía un conejo y comenzó a llorar, auuuuuu.

jueves, 4 de marzo de 2010

A RECORDAR, A REIR



Para recordar cuando nos poníamos al rededor de la tele a ver tantas caricaturas: remi, candy, heidi, puras para estar a moco tendido.

para reir las de Bugs, tom y jerry, el pajaro loco y por supuesto al lobo sivando.

recordar es volver a vivir, a reir se ha dicho.